Un disco que crece cada vez que se lo elige para el equipo de música o el auto. “Cada escucha va dejando un nuevo detalle”, dice Edgardo Perez Castillo, sobre el primer álbum homónimo de Julián “Chula” Venegas”. “Eso es algo que siempre me gustó de los discos en general, escucharlos vez en vez e ir descubriendo capaz, detalles, arreglos…y que sigan sorprendiendo”.
El redactor y editor de la sección cultura de Rosario/12 y productor y guionista en Señal Santa Fe, opina que “como primer disco es maduro, fino”. “Uno de los puntos más altos entre los discos” salidos del concurso de ediciones de la Municipalidad de Rosario, de donde resultó ganador en el año 2009.
“El disco me fue acompañando en momentos claves de mi propia vida. Se editó el mismo año en que me casé, y en cada viaje que hice con mi mujer primero y después con mi hija, el disco estuvo siempre con nosotros. Entre los infaltables que van al sobre de los compact siempre estuvo este del Chula”.
Intérprete y compositor, Venegas nació el 4 de enero de 1984, en Rosario, y desde niño empezó su actividad estudiando canto y guitarra con maestros locales. Pasó por formaciones bluseras (The Hoochie Coochie band, Gabriela Sinagra y “Tributo a Eric Clapton), tocó junto a Sandra Corizzo, en un grupo de jazz-funk-bossa y más adelante, cuando la canción en el país se abría nuevamente a múltiples posibilidades expresivas, mostró su faceta de creador en ese campo fértil. “Aparece como un exponente autentico, original y muy talentoso en la escena rosarina y regional”, dice nuestro invitado al Me Gusta (mucho).
“Venegas es un cante dúctil, de voz cálida y personal. Eso queda demostrado en “Te para tres” (Cerati) y “Sasha, Sissí y el círculo de baba” (Fito Páez), donde hay mucho de interpretación, allí demuestra su capacidad como cantante y también como guitarrista”.
La elección en su repertorio de estos dos pilares de la canción en castellano resultan como “influencias posibles” para Venegas, según Pérez Castillo. “Pero esas son algunas de las referencias para ir escuchando un disco en donde también aparecen la música popular brasilera, la poética del litoral de Fandermole o las pinturas cotidianas de Abonizio, artistas con lo que también Venegas dialoga no solo en lo inspiracional sino también en los hechos concretos, en las participaciones y las actividades conjuntas”. “Un canon de voces internas no dejan pensar”, canta el Chula sabiendo que la voz propia debe emerger por entre el ruido de lo heredado.
A “Julián Venegas” le siguió “Álamo Blanco” en 2012.
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